Siento el calor estremecer mis entrañas, me siento mujer y sé que cuando estoy así no tengo límites. Mi cuerpo reacciona y la imagen de mi propia desnudez inunda mis sentidos, cierro los ojos y me veo, como tantas veces, delante del espejo, deleitándome con mis fantasías mientras mis dedos juguetones me buscan, en cada rincón de la piel para darme el placer que necesito.
Hoy quiero estar sola, sentirme y sentir lo que me llega, cuando la excitación va tomando mi cuerpo y sube hasta mi cerebro, poniéndome en guardia para lo que viene.
Los dedos siguen su camino, deteniéndose en ese canal que ahora se siente más, formado por la estrechez de los pechos apretados contra sí mismos. Me encanta hacerlo, rozarlos entre ellos mientras siento los pezones duros pidiéndome tomarlos, humedecerlos con mi saliva y acariciarlos levemente mientras sigo buscando con la otra mano...
Ya estoy en mi vientre, acaricio la piel desnuda erizada, es maravilloso, mi cuerpo se arquea buscando el infinito, pero yo ya estoy en él, aún no he comenzado y ya vibro por el placer, el sabor de mi piel y el olor que me inunda por completo, sólo me siento a mí, todo lo que mis sentidos perciben emana de mi propio ser y poco a poco me entrego sin mesura a ese acto de amor conmigo misma que me satisface plenamente.
Los muslos son recorridos por la humedad que se derrama de mis entrañas, escucho mis dedos con el roce del líquido cuando entro en mí, me amo sin tregua haciéndome sentir el amor que me profeso. Dentro, fuera, alrededor, los labios carnosos me cubren, el interior de mi sexo arde, un clítoris hinchado reclama su momento, y todo en uno dispara en mi cerebro la sensación única e irrepetible del orgasmo que me recorre entera, desde la punta de los pies hasta el último de mis cabellos.
De nuevo ha ocurrido, soy yo a través mía, me huelo, me hundo en mi propio placer, me pierdo con mi mente en el universo de la fantasía.
Una vez más me he Amado, una vez más puedo amar sin límites...


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